Dentro del tratamiento oncológico dirigido, Crizotinib puede formar parte de un enfoque terapéutico más amplio que incluye otros inhibidores de tirosina quinasa y agentes sistémicos utilizados según el perfil molecular del tumor. En determinados contextos clínicos, pueden considerarse alternativas como
Gefitinib,
Afatinib o
Cabozantinib, siempre de acuerdo con la evaluación médica individual y las características específicas de la enfermedad.