Dentro del manejo de las infecciones fúngicas invasivas en pacientes inmunocomprometidos, Acetato de Caspofungina puede considerarse como parte de un enfoque terapéutico que incluye otros antifúngicos sistémicos, seleccionados según el agente causal, la localización de la infección y la evolución clínica. En determinados escenarios, alternativas como
Anfotericina B Liposomal o
Voriconazol pueden formar parte de estrategias terapéuticas diferenciadas, especialmente cuando se requiere ampliar el espectro antifúngico o ajustar el tratamiento en función de la respuesta y la tolerabilidad del paciente. La elección del antifúngico debe basarse siempre en criterios clínicos, microbiológicos y en guías especializadas.